Necesitaba un lugar pacífico para sentarse a descansar sin
ser molestado, pero todo el campus estaba lleno de seres humanos, malditos
sean. Finalmente encontró un rincón perdido muy ameno, en el patio, lo
suficientemente lejos de los edificios como para que la mayoría de los
estudiantes no quisieran darse la lata de caminar el trecho hasta y desde allá.
Había varias bancas y algunas recibían sombra de unos árboles. Eligió una de
esas y se recostó.
Bendita soledad.
O eso creía. No llevaría ni 10 minutos dormitando cuando escuchó
pisadas aproximándose sobre el maicillo.
Era una chica, que al notar su presencia dejó entrever, no
intencionadamente, una expresión de hastío. Él le dirigió una mirada
desinteresada. Ella entornó los ojos, evaluando el lugar y encogiéndose de
hombros, suspiró y se sentó en otra de las bancas que recibía sombra. Sacó de
su mochila una libreta y comenzó a escribir algo en ella.
Además de los ocasionales pájaros, se escuchaba la constante
respiración de ambos. Era silenciosamente incómoda, molesta denotativa y
adjetivamente.
Él se puso los audífonos e intentó ignorar la presencia de
la chica, mientras dibujaba unos garabatos en su propio cuaderno. Luego comenzó
a dibujar su pie, su tobillo, el torso de su mano escribiendo. El camino que la
había llevado hasta allá, la historia que su suspiro contaba, el mundo que
existía perfilado en su rostro. Preguntas que saltaban al vacío, nunca hechas,
sólo planteadas en esos bosquejos.
Ella escribía y escribía. Tachaba, borraba y volvía a
escribir.
De repente él sintió la sombra de la chica sobre él. Algo
sorprendido, recibió la mirada que ella le dirigió mientras se marchaba.
Se incorporó y se fijó en la hora. Llevaba recostado ahí una
hora entera. Si no se daba prisa, llegaría tarde a la siguiente clase.
Más adelante, ella caminaba con una libreta en su mochila,
que en las últimas páginas comenzaba una historia que decía:
“Cansado del constante y molesto murmullo de los hombres,
decidí encaminarme a una zona solitaria, para poder ocuparme de mis propios
pensamientos. No esperaba que tras tomarme la molestia de alejarme del mundo en
busca de un sitio sin almas, una intrusa arrollara mi reflexión (…)”
muy buen relato de la soledad, me gusto.
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