Tiempo
Y mientras hablaba y hablaba, y
hablaba, yo seguía tratando de no escucharlo, no lo odiaba ni nada por el
estilo, no, pero el recuerdo de ella me atormentaba como nunca antes.
Nuestra historia me recordaba
cada vez más lo difícil que era todo…su imagen… tantos momentos que (no)
pasamos juntos, dejándonos estar, segundos que duraban minutos, minutos que
duraban horas…horas que duraban minutos.
Tantas escenas, tantas
situaciones, raccontos que aparecían en mi cabeza en forma de flashbacks,
disfrazados, falsos en apariencia, reales como la vida, reales como el amor,
reales como el odio, la muerte, las penas y alegrías, el día y la noche, el
fuego y el hielo, reales como el amor…
Echo de menos todo lo que no
hicimos, pero que podríamos haber hecho.
Tantas noches que pensé en ella,
en su imagen, su voz, sus dedos, su olor, tantas noches que pensé en ella, sin
dormir, durmiendo también. Incluso cuando dormía despierto su idea me acechaba
sin descanso.
Sólo me queda esperar y esperar…y
esperar, que un día moriré y podré decirle lo que nunca me atreví antes del
accidente, de la ambulancia, de la clínica, antes de que apareciera esa terrible
línea en el monitor, de ese color verde prendidoapagado, y el pitido, el
pitido, ese ruido constante que te dice a gritos que todo terminó, que estás
solo desde ese momento…
Domingo Herreros
Turkieltaub.
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