-Nunca había visto un palacio en tan mal estado- Dijo Shaila
al mahout mientras recorrían la selva espesa-Es realmente impactante, el
mármol, las estatuas, todo.
-Bueno, no esperes más de la reina Victoria. No hay razón
alguna por la que necesite ser restaurado según la corte, ya le hemos mandado
varias quejas al gobierno inglés y no han hecho nada. Siempre que visitan esta
zona del Imperio se llevan las estatuas, Karnataka no es la misma que hace 100 años.- dijo picando la cabeza al
elefante que manejaba.
-Si, es preocupante, la India es una zona muy hermosa como
para que forasteros la saqueen.- Dijo mientras observaban la vegetación.
Una bandada de pájaros salió volando por entre las lianas, azotándolas
contra sus cabezas. El camino no se veía tan largo como presentían que sería y
bajaron por del elefante por agua a un pueblo cercano.
Al adentrarse vieron que todas las casas eran de roca
cortada con ángulos casi perfectos.
-Que lugar más extraño, otra vez mi cantimplora se.- le comentó
a al mahout, y no terminó de hablar hasta que vio un que un pequeño arco. El
hombre fijó la mirada hacia una de las
casas donde había un viejo, mirándolo fijamente desde la puerta.
Caminaron hacia el viejo para pedir indicaciones y éste los
hizo pasar. La casa no era mas que una
pieza con un montón de madera que parecía ya podrida cubierta con una manta y a
un costado se encontraban dos ratas.
Se acercó al mahout y
le habló en un dialecto que Shaila no
pudo reconocer.En ese instante les indicó a una de las ratas y repentinamente
cerró la puerta. El viejo sacó un una tiza de su bolsillo y empezó a dibujar un
circulo por todo el suelo de la casa incluyéndolos al mahout y a Shaila.
El viejo, una vez terminado, cogió una de las ratas y le
clavó un pedazo de madera en el estómago. dejando ver las vísceras.
-Vámonos de aquí- Susurró asustada.
El viejo cayó al suelo con la rata entre las manos.
El mahout se hincó a socorrerlo mientras Shaila se concentró
en examinar a la rata.
-Está muerto- Le dijo a Shila mientras se acercaba al corazón-Pobre
hombre-.
Un viento fuerte empezó a soplar por entre medio de las
rendijas, oyeron un barritar del elefante y en un segundo, como cayó.
¡VÁMONOS!- Chillaron al unísono. Y no se oyó nada más.
-Si, quinientos años pasaron. No se necesita decir mas. Los restos petrificados de estos dos jóvenes están en perfecto estado y serán llevadas a Londres para
ser examinados. – Dijo el ministro a los periodistas que se encontraban en el
lugar.
No será necesaria una autopsia.
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