miércoles, 12 de agosto de 2015

Prólogo (No des vuelta, en progreso)

Prólogo

El camino parecía no tener fin, el sol brillaba y dibujaba espejismos en el pavimento. Las únicas formas de vida, además de nosotros cuatro, eran unos cuantos alacranes y tarántulas que caminaban despreocupadamente cerca nuestro y se escondían tras unos cactus.

-¿Alguien vio eso? – Preguntó Tomás con cara de sorpresa.
-¿Qué cosa? Lo único que hay aquí es arena. –Respondió Francisco.
-Bueno, debe haber sido otro de esos espejismos ¡Me tienen chato! Les dije que no debíamos haber venido. ¡Llevamos caminando tres horas y todavía no para ningún auto! Ni siquiera hemos visto indicios de civilización.
-O tal vez sí ¡Miren!- Dijo Pablo, mi hermano, mientras apuntaba hacia algo que parecía ser una vieja construcción que se divisaba entre una nube de polvo a un par de kilómetros de ahí.

Sin pensarlo dos veces, corrimos en esa dirección, hasta que llegamos a ella.

-Parece ser una especie de hotel… ¿Entramos?- Preguntó Tomás lleno de alivio.
-Ok- contestamos al unísono.
-¡Mierda! ¡Estoy seguro de haberlo visto otra vez!
-¿Qué viste?- Le pregunté.
-No sé, algo…algo raro con una capa negra, creo que una persona, pero no le vi la cara.
-Debe haber sido un espejismo. Mejor entremos rápido para que descanses un poco.


Desde ese momento, nada volvió a ser igual.

No hay comentarios:

Publicar un comentario