Podría partir describiéndote los alrededores, pero para esta historia, nada de eso importa. Mejor imagínate una calle del centro de Santiago y ahí va Rodrigo, a tres cuadras exactas de Juanita. Va escuchando radio en su celular, de camino a su trabajo, chato de su trabajo, arrepentido de no haber estudiado arquitectura. Nada que hacer, la vida es así, y a Rodrigo solo le queda bancarse lo que venga y encontrar a su alma gemela. Para él, ese es su camino a la felicidad. Rodrigo cree en todo lo idílico que puede ser el amor, las almas gemelas, el amor a primera vista y las canciones de John Lennon.
Muy rápido, volvamos atrás.
Va vestido ligero, con ropa cómoda, jovial, intelectual, esa es su onda, media hipster. Le gusta el rock alternativo, la literatura contemporánea, las películas de Scorsese y las chicas delgadas. Chicas de pelo negro, más bajas que él y de rasgos finos, nada muy voluptuoso.
Ahora pasemos a Juanita la chica que está dos cuadras más allá. Va en dirección a su oficina, y sin saberlo, hacia Rodrigo. Lo divertido en todo esto, es que ella está soltera y con más de veinticinco años, ya se está empezando a preocupar. No es que ande con el vestido en la cartera, pero esta buscando algo más serio, una relación con proyección como dice ella. ¿Cómo le gustan los hombres?
La verdad, como su primer gran amor, alguien inteligente, inseguro e inexperto. Esta idea nace de una fijación completamente racional, basada en los buenos recuerdos que tenia de su primer pololo y los malos recuerdos de su ultimo ex.
Para que sus amigas dejaran de presentarle pasteles, ella les describia a su hombre ideal. Un ingeniero comercial, que le guste el arte, un tipo simpático, entretenido, quizás un poco nerd, delgado y que les gusten los perros. Esto es importante.
Cuáles son las probabilidades. Si ya notas para donde voy sabrás que a una cuadra viene Rodrigo, ingeniero comercial, que adora los perros pero no tiene ninguno por que vive en un apartamento donde el conserje es muy estricto. Sin embargo se ha prometido que cuando tenga una casa en el sur, tendrá por lo menos tres.
Rodrigo tiene miedo del amor, después de algunos años sin nada serio, cree que el corazón se le enfrió, esta idea la saco de una película, donde alguien explicaba que el amor es una habilidad y hay entrenarla o algo así, qué sé yo, nunca la vi. Con miedo y todo, moldea a su alma gemela como una chica tranquila, intelectual, melómana y que le gusta el té. Exactamente como Juanita, a dos pasos de él.
Ambos se miran, el tiempo se detiene y parece como si ellos fueran las únicas personas en todo el mundo. Ninguno de los dos sonríe, porque en Santiago nadie le sonríe a un desconocido, él la encuentra bonita, ella simpático y los dos pasan de largo.
Qué esperabas. La vida es así. Demasiado real para dar pie a un momento mágico. Además esto no es una historia escrita por autor de novelas ligeras, ni una típica historia de “boy meets girl”. Esto es la vida y aquí Rodrigo y Juanita nunca llegaran a conocerse. A no ser que él, o ella, o ambos se den vuelta…
ahora.
Ah, me encantó. Qué estilo tan novedoso, fresco y descortés. Este narrador es bien especial: informal, incorrecto, mentiroso, engañador, es un ilusionista! Ese disfraz-narrador te quedó más que muy bien, me encantó!
ResponderEliminarLa historia es buena, logras re bien a lo que quieres lograr, el giro es si bien no "sorprendente", sí curioso y humorístico. Lo mejor: La expectativa del encuentro, los pasos que los van acercando.
Muy cinematográfico, muy visual. Es fácil dibujar en la mente las acciones e imaginar lo que se viene. La mirada de la lectura se apresura, uno quiere ese encuentro. Buena tensión suave, humorística.
Todo bueno, pero acá el héroe es este joven narrador que relata con engaño, que cuenta despreocupado sobre una película que no le importa no conocer.
Yo digo que esto funciona, que lo abordes más y más. Acá una fan!
Fantástico cuento Floro. El narrador, como ya mencionaron, es buenísimo, y el final tiene impacto. Se sintió la crítica a Santiago. Me lo imaginé como uno de esos cortos de Pixar antes de la película, bastante más amargo pero con un final feliz.
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