Era muy tarde y sentía que no debía estar ahí. La noche era fría y la oscuridad del parque intensificaba esa sensación. Se encontraba casi en la mitad del parque, rodeada por las sombras de los arboles y solo con la guía de unos faroles que apenas alcanzaban a alumbraban el camino.
No debería estar ahí.
El viento se levantó desde abajo y las sombras se movieron a su alrededor. Ella trató de reprimir un pensamiento.
"Quizás alguien se oculta entre las hojas"
Un escalofrío recorrió su espalda y pensó que debería haber tomado el camino largo, por las calles más transitadas. Delante suyo las luz de un faro titilaba y cuando puso un pie bajo su luz esta se apagó, junto con todos los otros faros. Asustada, se detuvo. La luz de la luna le permitía distinguir el camino, pero la sombra de los arboles controlaban todo lo demás. Entre todo ese silencio un ruido de hojas, apenas perceptible, la espantó. Apuró el paso, casi al punto de correr. El sonido de sus propios pasos la hizo creer que alguien iba detrás suyo. La idea de mirar atrás le dio miedo y comenzó a correr.
No debería estar ahí.
El parque parecía interminable, a lo lejos solo se veía oscuridad. Debería enfrentar sus miedos, solo era su imaginación y cuando viera que no había nadie, podría seguir caminando tranquila. Pero algo en ella le decía que no debía mirar.
"Todo esto es una estupidez"
Se detuvo y lentamente giró su cabeza. Podía sentir el palpitar de su corazón, su respiración se aceleró y cuando vio que no había nada a sus espaldas se sintió como una idiota y rió. Más tranquila decidió seguir con su camino y al mirar hacia delante un rostro blanco la encaró.
(No lean este comic, da mucho miedo)
Buen cuento Floro, bien narrado y bien descrito. El final me pareció cliché, pero cuando se trata de una historia de terror es difícil no caer en lo cliché.
ResponderEliminarnunca lo he visto, me da miedo
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