Me subí al escenario justo a tiempo para preparar mi
micrófono y dirigirme hacia ellos y al resto de los comensales.
-Ya, es la hora- me dije. Y Mi cuerpo se estremeció ante las
miradas inquisitivas esperando que dijera algo. El discurso que tenía preparado como padrino se
me olvidó completamente, y busqué los apuntes en bolsillo derecho de mi
pantalón y vi que estaba roto. La luz me llegaba de lleno a la cara, haciendo
que todo fuera más incómodo.
Entonces, en un intento desesperado por saber que decir,
miré de un lado a otro y empecé a cantar, no se me cruzó en la mente mas que
una de Pitbull: <<Yo la conocí en un
taxi, En camino al club. Yo la conocí
en un taxi, En camino al club. Me
lo paro:El taxi. Me lo paro:El taxi.Me
lo paro:El taxi.Me lo paro…>>
Todos quedaron boquiabiertos y. y. no me aguanté. Adivinen lo que pasó con mi terno blanco. Quedó una pequeña poza amarilla en la tarima después del brindis.
Jajajajaja, así no mas con la pauta de erotismo.
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