¿Cómo, Cuando, donde y por qué? Seguramente te estarás
preguntando. ¿Sabes qué? Tú inventaras como pasó y yo te contaré el final.
Los doctores quedaron boquiabiertos con mi recuperación y me
dieron de alta ese mismo día. En ese glorioso instante en que salí por la puerta
de la sala de urgencias creo que conocí al ser que más me ha marcado hasta el
día de hoy: el perro.
Si, digo el perro, no un perro, ni el nombre que tenía
escrito en su collar. Pero en fin, sigamos con lo que importa.
Apenas lo vi, sentí como un escalofrío recorría todo mi
cuerpo. No porque diera miedo o porque me ladró cuando cruzamos nuestras
miradas de la forma más romántica que fuera posible. Sino que cuando rozó su
cola con mi pierna me sentí completo.
Seguí caminando y el perro siguió a su dueño que lo esperaba
al otro lado de la calle, perdiéndose de vista entre la maleza y el asfalto.
Nunca lo volví a ver. Pero en el instante en que se fue, me
di cuenta que mis manos se tornaban grises, luego mis brazos, mis piernas ¡todo!.
(Gracias a Dios que no fue verde.)
Llegué a casa en busca de mi jabón antibacterial para poder
sacarme el color y me vi al espejo. Casi me dio un infarto. Estaba a punto de
llamar a urgencias y descubrí que no podía sacar mi celular de mi bolcillo, y
busqué en el grande, y tampoco estaba. ¿En el grande?. Me volví a mirar al
espejo, y me cayó la teja. Fui a ver a Miriam que estaba en su pieza y vi como
me miraba. Nunca había visto esos ojos color miel mirándome así.
Un grito salió de su boca y abrió el ventanal echándome con
la escoba.
Me encantan tus cuentos con ese estilo de "Fuck It, no trates de entender". Muy bueno
ResponderEliminar:)
ResponderEliminarjajajaaj classic kanke!! esta bueno. fiel a tu estilo, encuentro que haz mejorado mucho tu escritura
ResponderEliminarMe gusto ene jaja. También me encanta tu estilo fuera de la lógica, medio surreal, es genial
ResponderEliminary la frase "¿sabes que?, tu inventarás como pasó y yo te contaré el final" está notable.
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