jueves, 10 de septiembre de 2015

Inexplicable

Del tamaño de una caja de zapatos, blanco y pareciendo haber salido de un capítulo viejo de Star Trek, el Dispositivo concentraba toda la atención de Alan.

Había llegado en el correo. Alan no recordaba haber encargado nada a Amazon en los últimos días, ya estaba a fin de mes y como siempre se había quedado sin un dólar en la cuenta. Pero su papá le había enseñado que hacer con los caballos regalados, y en menos de un minuto ya estaba desenvuelto y enchufado. Marco, su gato, se frotaba inefectivamente contra su pierna: el Dispositivo concentraba toda la atención de Alan.

Emitía un leve zumbido, casi imperceptible en realidad. Ninguna luz ni otro ruido indicaban su funcionamiento. Llevaba un minuto así, observándola atentamente, cuando desde la cocina se escuchó la tostadora lanzar sus quemadísimos panes al aire. El eterno déficit atencional de Alan lo arrancó de la máquina y se fue garabateando a la cocina. A la tostadora se le había atascado el temporizador en máximo, y si no la cancelaba manualmente, le salían panes negros. Lo peor es que eran sus últimos dos del mes.

Después de un vigoroso raspado de las tostadas y liberal aplicación de mantequilla y mermelada, Alan caminaba de vuelta a su living, donde el Dispositivo seguía sentado pasivamente. Marco se había trepado al librero, y estaba justo pisando un libro precariamente balanceado sobre el borde. Libro y felino cayeron, y justo Alan sintió un aumento en la frecuencia del ligero zumbido. Marco cayó de espaldas con un lastimero miau, pero en un instante se recompuso y salió disparado al segundo piso, como para evitar vergüenza.

Qué raro… Juraba que los gatos siempre caían parados… pensaba Alan, mientras notaba que el Dispositivo había vuelto a su frecuencia anterior. Se sentó con su desayuno a seguir observando la máquina. A veces pensaba que se estaba imaginando ese zumbido, tan tenue era. Mientras comía su pan con mermelada, se balanceaba en su silla (uno de sus múltiples malos hábitos), y en un momento casi se va para atrás. Lanzando todo su peso hacia el frente, logró volver a nivelarse, pero su pan había salido volando en el proceso. Cayó en el suelo, mermelada arriba. Alan se quedó estupefacto. Eso sí que no pasaba nunca.

Se percató, justo antes que volviera a la normalidad, que el Dispositivo estaba emitiendo ese zumbido más alto justo cuando su pan volaba por los aires. Una idea comenzó a formarse en la ruidosa mente de Alan. Sacó una moneda de su bolsillo y la lanzó al aire sobre la mesa. El zumbido aumentó, y la moneda cayó de lado, perfectamente balanceada.

Después de veinte minutos más de ver imposibilidades como su ex llamarlo para pedir perdón, su computador prenderse sin instalar actualizaciones, el agua de la ducha salier de la temperatura ideal a la primera y que todas sus películas favoritas estuvieran en la tele y sin comerciales, Alan decidió apuntar a lo grande: iría al casino. Tomó sus escasos ahorros y salió de su casa silbando.

Iba con una meta clara: un millón de dólares. Si ganaba más se vería sospechoso y sería expulsado del casino. En un par de horas de apostar en la ruleta ya había ganado el millón, y sentía la mirada penetrante de los guardias del recinto, así que tomó sus ganancias y se fue.


Llegando a su casa con un maletín lleno de dólares, y un cuerpo lleno de adrenalina, subió las escaleras corriendo, lanzó el maletín sobre su cama, y encontró en el closet el revólver de su papá. Sacó una de las seis balas, le dio un giro al barril, lo cerró con un movimiento de la muñeca y se lo puso contra la sien. Su corazón palpitaba a mil por hora, y con una sonrisa de locura, apretó el gatillo.

Chekov analizaba con ojos críticos la escena del crimen, si pudiera llamarse así. La evidencia decía suicidio, el contexto... El contexto estaba jodido.

“Inspector, el gato también está muerto. Se electrocutó mordiendo el cable de un dispositivo que está en la mesa abajo. Ninguno de los técnicos sabe qué es.”

Chekov se sacó los lentes y se frotó el puente de la nariz. Estaba demasiado viejo para esta mierda.

6 comentarios:

  1. oooo esta buenísimo!! la trama filete, y como está escrito también, me gusta el estilo, liviano, fresco y moderno. Max escribe más!!

    ResponderEliminar
  2. Uno se imagina demasiado el espacio, y quede metidisima, escribes demasiado bien, notable.

    ResponderEliminar
  3. Notable! Muy claro el cuento!
    Pd: Siempre pensé que era de la Chichi y cuando caché que era tuyo, la cosa me cambió totalmente jaja

    ResponderEliminar
  4. Esta cuatico max!!! Que onda tu creatividad, te pasaste :D

    ResponderEliminar