Del tamaño
de una caja de zapatos, blanco y pareciendo haber salido de un capítulo viejo
de Star Trek, el Dispositivo concentraba toda la atención de Alan.
Había
llegado en el correo. Alan no recordaba haber encargado nada a Amazon en los
últimos días, ya estaba a fin de mes y como siempre se había quedado sin un
dólar en la cuenta. Pero su papá le había enseñado que hacer con los caballos
regalados, y en menos de un minuto ya estaba desenvuelto y enchufado. Marco, su
gato, se frotaba inefectivamente contra su pierna: el Dispositivo concentraba
toda la atención de Alan.
Emitía
un leve zumbido, casi imperceptible en realidad. Ninguna luz ni otro ruido
indicaban su funcionamiento. Llevaba un minuto así, observándola atentamente,
cuando desde la cocina se escuchó la tostadora lanzar sus quemadísimos panes al
aire. El eterno déficit atencional de Alan lo arrancó de la máquina y se fue
garabateando a la cocina. A la tostadora se le había atascado el temporizador
en máximo, y si no la cancelaba manualmente, le salían panes negros. Lo peor es
que eran sus últimos dos del mes.
Después
de un vigoroso raspado de las tostadas y liberal aplicación de mantequilla y
mermelada, Alan caminaba de vuelta a su living, donde el Dispositivo seguía
sentado pasivamente. Marco se había trepado al librero, y estaba justo pisando
un libro precariamente balanceado sobre el borde. Libro y felino cayeron, y
justo Alan sintió un aumento en la frecuencia del ligero zumbido. Marco cayó de
espaldas con un lastimero miau, pero en un instante se recompuso y salió
disparado al segundo piso, como para evitar vergüenza.
Qué
raro… Juraba que los gatos siempre caían parados… pensaba Alan, mientras notaba
que el Dispositivo había vuelto a su frecuencia anterior. Se sentó con su desayuno
a seguir observando la máquina. A veces pensaba que se estaba imaginando ese
zumbido, tan tenue era. Mientras comía su pan con mermelada, se balanceaba en
su silla (uno de sus múltiples malos hábitos), y en un momento casi se va para
atrás. Lanzando todo su peso hacia el frente, logró volver a nivelarse, pero su
pan había salido volando en el proceso. Cayó en el suelo, mermelada arriba.
Alan se quedó estupefacto. Eso sí que no pasaba nunca.
Se
percató, justo antes que volviera a la normalidad, que el Dispositivo estaba
emitiendo ese zumbido más alto justo cuando su pan volaba por los aires. Una
idea comenzó a formarse en la ruidosa mente de Alan. Sacó una moneda de su
bolsillo y la lanzó al aire sobre la mesa. El zumbido aumentó, y la moneda cayó
de lado, perfectamente balanceada.
Después
de veinte minutos más de ver imposibilidades como su ex llamarlo para pedir
perdón, su computador prenderse sin instalar actualizaciones, el agua de la
ducha salier de la temperatura ideal a la primera y que todas sus películas
favoritas estuvieran en la tele y sin comerciales, Alan decidió apuntar a lo
grande: iría al casino. Tomó sus escasos ahorros
y salió de su casa silbando.
Iba con
una meta clara: un millón de dólares. Si ganaba más se vería sospechoso y sería
expulsado del casino. En un par de horas de apostar en la ruleta ya había
ganado el millón, y sentía la mirada penetrante de los guardias del recinto,
así que tomó sus ganancias y se fue.
Llegando
a su casa con un maletín lleno de dólares, y un cuerpo lleno de adrenalina,
subió las escaleras corriendo, lanzó el maletín sobre su cama, y encontró en el
closet el revólver de su papá. Sacó una de las seis balas, le dio un giro al barril,
lo cerró con un movimiento de la muñeca y se lo puso contra la sien. Su corazón
palpitaba a mil por hora, y con una sonrisa de locura, apretó el gatillo.
Chekov
analizaba con ojos críticos la escena del crimen, si pudiera llamarse así. La
evidencia decía suicidio, el contexto... El contexto estaba jodido.
“Inspector,
el gato también está muerto. Se electrocutó mordiendo el cable de un
dispositivo que está en la mesa abajo. Ninguno de los técnicos sabe qué es.”
Chekov
se sacó los lentes y se frotó el puente de la nariz. Estaba demasiado viejo
para esta mierda.
oooo esta buenísimo!! la trama filete, y como está escrito también, me gusta el estilo, liviano, fresco y moderno. Max escribe más!!
ResponderEliminarUno se imagina demasiado el espacio, y quede metidisima, escribes demasiado bien, notable.
ResponderEliminarNotable! Muy claro el cuento!
ResponderEliminarPd: Siempre pensé que era de la Chichi y cuando caché que era tuyo, la cosa me cambió totalmente jaja
Porque??? :(
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarEsta cuatico max!!! Que onda tu creatividad, te pasaste :D
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