Mientras escribía, escuchaba con placer un especial de
Tchaikovsky que sonaba en la radio. Su mano estaba cansada y la cicatriz de la
palma le picaba por el frío. Treinta copias más y habría terminado por hoy. No sabía
cómo iban a repartir toda esa propaganda. Andrei decía que tenía un amigo en la
universidad, pero a él le costaba confiar en extraños, la policía tenía oídos en todas
partes.
De pronto un golpe que casi tiró su puerta lo obligó a soltar la pluma. "Me descubrieron".
De pronto un golpe que casi tiró su puerta lo obligó a soltar la pluma. "Me descubrieron".
La puerta cayó al
cuarto intento, abriéndose a un pequeño y gris departamento. Petrov y sus
hombres entraron a la sala gritando y con
pistolas en alto. Panfletos en el piso y la ventana abierta mostraban por
donde había arrancado el traidor.
Petrov sonrió al oír la obertura de 1812, era su pieza favorita y formaba un ambiente perfecto a la redada. Se asomó por la ventana y lo vio subiendo por una escalera de mano, pensó en disparar pero debía atraparlo con vida. En el interrogatorio soltaría algunos nombres.
Petrov sonrió al oír la obertura de 1812, era su pieza favorita y formaba un ambiente perfecto a la redada. Se asomó por la ventana y lo vio subiendo por una escalera de mano, pensó en disparar pero debía atraparlo con vida. En el interrogatorio soltaría algunos nombres.
El hielo en la escalera y la
propaganda bajo el brazo dificultaban la subida. Ya no había motivos para
escapar, todo estaba perdido y aun así su fuga continuaba más por instinto que
por razón. Una sensación de déjà vu lo acompañó en la subida, al igual que el
hombre que trepaba tras él.
En la azotea, la imagen de una ciudad oscura, fría y decadente lo recibió. Caminando entre la nieve se acercó al borde.
En la azotea, la imagen de una ciudad oscura, fría y decadente lo recibió. Caminando entre la nieve se acercó al borde.
“¡Alto!” gritó Petrov. El frío y el esfuerzo le impedían respirar. Sangre corría
por su mano derecha, se había cortado la palma mientras subía.
Vio al hombre sobre la orilla, y pensó que no valía la pena saltar. “No tienes que hacerlo. Ayúdanos y la nación te ayudará”.
Vio al hombre sobre la orilla, y pensó que no valía la pena saltar. “No tienes que hacerlo. Ayúdanos y la nación te ayudará”.
Florencio Redard
pero se cacha q los dos son la misma persona, solo que en tiempos distintos??
ResponderEliminarOhh Yo en realidad no caché. La cicatriz me hizo una advertencia, pero sólo note que no sabía qué quería decir y que me estaba perdiendo de algo. En realidad había entendido que se narraba la misma escena desde distintos puntos de vista y después de que leí tu comentario tuve que releer para entender.
EliminarFuera de eso, encuentro muy buena la idea!
Eso sí que no se si entiendo bien el contexto o si debería entenderlo mejor de lo que lo entiendo... voy a ver qué dicen otros antes mejor jajaja
Cronológicamente, esta Petrov un agente de la KGB que atrapa a conspiradores. Una noche persigue a un hombre, y mientras sube se corta la mano. el hombre termina tirándose por el edificio y esto lo impacta tanto que lo hace cuestionar su lealtad al comunismo. Años después Petrov es quien escribe los panfletos y el que termina tirándose del edificio. esa era mi idea pero todavía no se me ocurre como hacer que se entienda.
Eliminarbuenisimo!!! me gusto caleta!
ResponderEliminarnotable, yo lo habia visto como que que el perseguido y el persecutor representaban a la misma gente, onda sufriendo las mismas heridas cumpliendo con lo que creían su deber, y el final realmente bunisimo, sigue puliéndolo tu idea esta la zorra!! mucho mejor de lo que yo entendí xd
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