martes, 5 de mayo de 2015

La penúltima vez

Caminó tranquila a su casa con los audífonos puestos. Hacía frío y llevaba el pañuelo envuelto alrededor de la cabeza, disminuyendo parcialmente su visibilidad. La impaciencia y la ansiedad la hicieron ignorar en parte los semáforos, en parte anticipar el movimiento a los autos. El camión rojo pasó.

En su casa prendería el computador. Buscaría la información faltante de la presentación de mañana, estudiaría la parte de sus compañeras. Su perro y su gato clamarían por comida. La fruta fresca en batido, el té vespertino harían más ameno el estudio.

Sin embargo no será así. No esta vez. La expectación. El miedo no fue suficiente. No hay instinto de preservación que pueda contra ello.

No era la primera, ni sería la última, eso estaba claro. Ojalá no fuera.

Sin embargo la procastinación tocó otra vez su puerta, y perdió una tarde más.



Barbara (Babi) Torres

4 comentarios:

  1. p.d. de la Babi: tampoco será la última vez que imaginen un camión que jamás atropellará a nadie. Y es la primera pero la penúltima vez que escribo un cuento tan barato porque más vale dejar un cartucho sin quemar que comprometerme a algo que puedo no cumplir.

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  2. El camión!!! jajajjaa
    Te felicito por armar algo! Me identifiqué totalmente. Siempre sucede: un episodio más, comer alguito, chequear FB, hay tantas cosas que pueden dilatar el deber...!

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  3. El camión!!! jajajjaa
    Te felicito por armar algo! Me identifiqué totalmente. Siempre sucede: un episodio más, comer alguito, chequear FB, hay tantas cosas que pueden dilatar el deber...!

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