Décimo ya
sabía que buscar en los gladiadores que contrataba. El secreto estaba en la
mirada. Si la mantenían fija cuando él se acercaba, eran descartados. Orgullo.
Si sus ojos brillaban aún, con esa tenue pero indistinguible chispa, también los
descartaba. Esperanza. Si sus pupilas se dilataban y la voz y el cuerpo les
temblaba, tampoco le servían. Miedo. Todas características que dificultarían su
objetivo.
Décimo
recorría las filas de gladiadores, en búsqueda de una particular mirada. No era
difícil de encontrar en estas filas de hombres combatientes. Pronto dio con
una, y supo que había dado con su próximo… Campeón no sería la palabra
adecuada. Su próximo luchador tenía la mirada vacante. Ni un trazo de
esperanza, que podría hacerlo titubear al momento de obedecer su orden. Nada de
miedo como para hacerlo que se acobardara al último segundo. Sobre todo,
carente de orgullo. Ese sí que podía ser problemático.
Las
cicatrices del gladiador contaban de una carrera larga. Los músculos
balanceados indicaban versatilidad con múltiples armas. Su postura denotaba
confianza, certidumbre. Parecía una apuesta segura. Pero las miradas nunca
mentían, y Décimo sabía que buscar. Este era su hombre.
“Este”
comandó, y los guardias del calabozo abrieron el candado que lo sujetaba a la
cadena común. Que no se diga que ser senador de la República no tenía sus
ventajas. Todos los peces gordos podían ver a los gladiadores, pero solo pocos
podían entrevistarlos personalmente. Acompañados de dos guardias, Décimo y el gladiador
subieron a una sala pequeña, con dos sillones aterciopelados. El primero se
sentó, indicándole al segundo que hiciera lo mismo. La anticipación aceleraba
su pulso. Hora de hacer de lo suyo.
“Nombre.” No
era una pregunta. El poder tiende a hacer eso. Menos preguntas y más órdenes.
“Cornelio, señor.”
No se le veía muy interesado en la conversación. Fácilmente arreglable.
“¿Cornelio,
tienes familia?” Esta si era pregunta. Era más fácil negociar con ellos si
parecías genuinamente interesado en saber de él. La pregunta era genuina, pero
el motivo no era tan claro.
“Sí señor.
Una esposa y dos hijos.” Ahora si se le veía más interesado. Probablemente lo
único de valor que le quedaba al tipo. Bien, con esto podía trabajar.
“Me imagino
que por tu situación de gladiador de segunda, no están acomodados.” Pausó para
estudiarle la mirada, siendo esta la última prueba de si el orgullo había
picado a Cornelio. Su falta de reacción lo llevó a seguir hablando. “Te tengo
una propuesta, Cornelio. Quiero que en tu próxima pelea, pierdas.” Cornelio no
lo sabía, pero si rechazaba su propuesta, sufriría un accidente al bajar las
escaleras de regreso al calabozo. Décimo no había llegado a donde estaba por
tomar riesgos innecesarios.
“¿Qué
pierda, señor?” La probable consecuencia de perder quedaba implícita en su
pregunta.
“Si pierdes
para mí, de manera convincente, le pagaré a tu esposa diez mil denarios.” La
magnitud de la oferta también quedaba implícita en su respuesta. Cornelio se
veía como alguien que podía sumar. La posibilidad de salvar a su esposa e hijos
de la miserable situación actual era una que no había entretenido por mucho
tiempo.
Décimo
esperó, pacientemente. A pesar de estar seguro de haber escogido al hombre
adecuado, no le sorprendía que fuera asaltado por dudas. La experiencia le
había enseñado a no intervenir en este proceso mental. La mayoría de las veces
lograba su objetivo de igual forma, así que los dejaba pensar. Cornelio tardó
unos minutos en responder.
“¿Qué tengo
que hacer?” preguntó. Rápido, pensó Décimo. Se saltó al final de la
conversación. Normalmente pedían garantías o buscaban negociar. Probablemente
Cornelio era lo suficientemente inteligente como para saber que un senador
prefería pagar con denarios en vez de reputación. Y que negociar era inútil.
“Sigue
luchando normalmente por ahora. Escríbele una carta a tu familia si quieres.
Cuando venga un guardia y pregunte por la carta, se la entregarás. La siguiente
pelea, quiero que hagas un espectáculo, pero que finalmente caigas a tu
oponente. Si eres lo suficientemente convincente, y el público te deja vivir,
te otorgaré libertad inmediata.” Décimo verdaderamente esperaba que lo dejaran
vivir. El solo quería que perdiera, su muerte no le causaría ningún placer. No
era un monstruo, después de todo. Pero solo había pasado un par de veces en sus
múltiples negocios. No perdería sueño si los pulgares apuntaban hacia abajo.
“Acepto”
dijo simplemente. Décimo se paró y le estrechó la mano. Un senador tratando con
un gladiador desconocido. Quién lo habría dicho.
MAESTRO.
ResponderEliminarNada que decir
ResponderEliminarSimpático, pero siento que vas a tener que hacerlo muy brigido para que genere un impacto de gran magnitud, porque el otro día vi gladiador y spartacus (gran parte) con mi padre y siento que las primeras caracteristicas son practicamente las mismas que el loco principal busca en un gladiador... Como la shispeza en los ojos, el no tener miedo, etc... Pero la estructura la apaño caleta, solo le metería unos plot twist y quizas algo no tan "obvio" en un gladiador... Por ejemplo q el wn pague 2 veces, al q nombraste en este segmento y a otro loco, onda guaron y feo (tiene q ser feo) y que apueste caleta al guaton, le pague al otro pa q poerda y se va armando una mafia en la arena/coliseo... Con todo cariño :)
ResponderEliminarMax, te felicito, está excelente, espectacular! Algunos comentarios:
ResponderEliminar-Ese sí que podía ser problemático.--> Parece que lo que quieres decir es que ese gladiador funcionará, pero lo que se entiende es que no resultará bien, es un problema.
-Hora de hacer de lo suyo: Encuentro que el narrador que escogiste es un poco escueto, es bien distinto al de tu cuento anterior, pocos adjetivos, narración contenida. Creo que funciona, pero hay que dosificarlo. Frases como estas están un poco incompletas. Otro problema es que cuando habla el personaje habla como el narrador: "Nombre. No era una pregunta..." Entonces pasa que uno no siente un quiebre. No parece extraño que él hable así, no parece necesaria la explicación del poder porque ya nos acostumbraste a un ritmo. Sugiero revisar para que tu narrador sea un mínimo menos directo.
-Me encantaron las intromisiones del narrador, con ellas nos damos cuenta de que el narrador no solo cuenta, sino que sabe harto y tiene opiniones, insights relevantes. Ejemplos: "El poder tiende a hacer eso" (narrador analiza), "él solo quería que perdiera, su muerte no le causaría ningún placer. No era un monstruo, después de todo." (narrador opina sobre el personaje y da cuenta de su complejidad, de sus grises), "Cornelio no lo sabía, pero si rechazaba su propuesta, sufriría un accidente al bajar las escaleras de regreso al calabozo." (narrador sabe lo que podría pasar en distintos escenarios, aunque no pasen!).
-"La posibilidad de salvar a su esposa e hijos de la miserable situación actual era una que no había entretenido por mucho tiempo." - La palabra "entretenido" está muy extraña. ¿Quieres decir algo como "Entretejido"?, ¿"maquinado", "calculado"?
-El final: le falta. Incluso para ser una historia incompleta, no puedes cerrarlo así. Debes cerrar con la intriga de que la batalla sería en tantas horas, algo sobre la vida de Cornelio o la maldad-no maldad del otro.
Felicidades!
Max, te felicito, está excelente, espectacular! Algunos comentarios:
ResponderEliminar-Ese sí que podía ser problemático.--> Parece que lo que quieres decir es que ese gladiador funcionará, pero lo que se entiende es que no resultará bien, es un problema.
-Hora de hacer de lo suyo: Encuentro que el narrador que escogiste es un poco escueto, es bien distinto al de tu cuento anterior, pocos adjetivos, narración contenida. Creo que funciona, pero hay que dosificarlo. Frases como estas están un poco incompletas. Otro problema es que cuando habla el personaje habla como el narrador: "Nombre. No era una pregunta..." Entonces pasa que uno no siente un quiebre. No parece extraño que él hable así, no parece necesaria la explicación del poder porque ya nos acostumbraste a un ritmo. Sugiero revisar para que tu narrador sea un mínimo menos directo.
-Me encantaron las intromisiones del narrador, con ellas nos damos cuenta de que el narrador no solo cuenta, sino que sabe harto y tiene opiniones, insights relevantes. Ejemplos: "El poder tiende a hacer eso" (narrador analiza), "él solo quería que perdiera, su muerte no le causaría ningún placer. No era un monstruo, después de todo." (narrador opina sobre el personaje y da cuenta de su complejidad, de sus grises), "Cornelio no lo sabía, pero si rechazaba su propuesta, sufriría un accidente al bajar las escaleras de regreso al calabozo." (narrador sabe lo que podría pasar en distintos escenarios, aunque no pasen!).
-"La posibilidad de salvar a su esposa e hijos de la miserable situación actual era una que no había entretenido por mucho tiempo." - La palabra "entretenido" está muy extraña. ¿Quieres decir algo como "Entretejido"?, ¿"maquinado", "calculado"?
-El final: le falta. Incluso para ser una historia incompleta, no puedes cerrarlo así. Debes cerrar con la intriga de que la batalla sería en tantas horas, algo sobre la vida de Cornelio o la maldad-no maldad del otro.
Felicidades!
hola!
ResponderEliminarme gusto la trama, se ve prometedora :)
se me ocurre no se porque que ese gladiador lo va a traicionar... uuuu
hay una frase que no entiendo
" Probablemente Cornelio era lo suficientemente inteligente como para saber que un senador prefería pagar con denarios en vez de reputación"
no logro sacarla...
estoy de acuerdo con que al final le falta, no me dejó super intrigada, se nota mucho que esta incompleto. lo del "entretenido" que dijo la gabi, estoy totalmente de acuerdo con ella, hay que cambiarlo.