miércoles, 6 de mayo de 2015

El Hombre del Traje

-¿Sabes por qué estás aquí?
-Sí…
-Entonces, por favor cuéntame, que fue lo que sucedió- le dijo el detective, mientras anotaba algunos apuntes en su agenda.
-…
-¿Ignacio?
-Yo… Lo siento…- entre lágrimas sacó un papel de su bolsillo y se lo entregó al detective. Era una hoja de cuaderno en mal estado, mal doblada y escrita con lápiz grafito. Cuando se la pasó al  detective, éste se dió cuenta de que Ignacio estaba temblando; todo su cuerpo lo estaba.
-¿Qué es esto?- preguntó el detective.
-Yo… lo encontré… en su cuarto,… después de… de…
-¿Después del incidente cierto?
Ignacio rompió en llanto; aunque hubiera cumplido recientemente dieciocho años y ser considerado un adulto, lloró como un niño cuando pierde su juguete favorito. No sería capaz de superar esta situación fácilmente.
Luego de unos minutos, Ignacio se calmó y continuó:
-Esa… esa nota… dice qué le sucedió… yo… no pude hacer nada… lo lamento tanto…
El detective comenzó a leer en voz alta:
-“Me llamo Felipe, tengo diecisiete años y mi vida corre peligro… no sé si de morir o de desaparecer, sólo sé que puede que esta nota sea lo último que sepan de mí.
Todo comenzó el treinta de Agosto, en el funeral de mi amada abuela. Estaba muy triste, siendo la persona a la que más he amado en esta vida, incluso más que mis padres; estaba destrozado… De pronto, lo vi… Estaba parado bajo uno de los árboles del cementerio; medía casi tres metros, era muy delgado, vestía con un terno, camisa blanca y corbata negra. No fui capaz de distinguir su rostro. Estaba tan triste, que simplemente lo ignoré y me enfoqué en dedicarle unas palabras a mi querida abuela.
El día siguiente, fue bastante normal: fui a la casa de mi abuelo a almorzar; claramente se notaba la ausencia de mi abuela, luego más o menos a las cuatro de la tarde fui a competir a un campeonato de atletismo. Finalmente, en la noche, fui al cumpleaños de mi mejor amigo, Ignacio…”
-Según tenemos entendido, para ese entonces ya había visto al "hombre del traje". ¿Notaste alguna actitud fuera de lo común en tu amigo?
-…- Ignacio no contestaba.
-¿Ignacio?
-¡No, no maldición! ¡Él estaba normal, sólo vino a pasar un buen rato a mi casa con todos mis amigos!... pero… pero…
-No te alteres Ignacio, estamos haciendo todo lo posible para-
-¡¿Para qué?!... Él no volverá… se ha ido… para siempre… y todo fue mi culpa…-se puso las manos en la cara y comenzó a llorar…
El detective decidió dejarlo salir un momento para que se tranquilizara, así que Ignacio se retiró de la sala de interrogación y se sentó unos minutos junto a sus padres que lo esperaban afuera.
Mientras tanto el detective prosiguió con su lectura:
“…Fue una noche excelente, comimos pizza, conversamos mucho hasta que de pronto a Ignacio se le ocurrió que jugáramos un juego nuevo que había salido hace poco tiempo: “Slender”. Un juego de terror psicológico el cual consiste en encontrar ocho notas escondidas en diversos lugares de un bosque, en el cual estás encerrado con tan solo una linterna. La dificultad de este juego es que luego de que obtienes la primera nota, un sonido escalofriante retumba en el bosque, sin incluir que la nota dice: “No puedes correr”, escrito con lápiz a mina y con notoria velocidad ya que las letras estaban muy mal escritas. A medida que avanzas en el juego, sientes pisadas detrás de ti, el viento sopla y cada lugar donde se encuentra la siguiente nota es más aterrador que el anterior. Hasta que llega un momento en el cual alumbras a la profundidad del bosque y ahí está, el tal Slender persiguiéndote para quizás qué propósito. Si llega a alcanzarte la pantalla del computador comienza a hacer ruidos de interferencia. A medida que Slender se acerca, la pantalla se distorsiona cada vez más, hasta que de pronto aparece una figura delgada con terno, camisa blanca, corbata negra y sin un rostro aparente en tu pantalla… en ese momento pierdes el juego.
Continuamos la noche tratando de pasarnos ese desagradable pero viciante juego hasta obtener la séptima nota; la octava nunca pudimos encontrarla así que cada uno se fue a su casa, ligeramente frustrado, pero muy felices por haber tenido una excelente noche para compartir con los amigos.
Al día siguiente, fui a mi preuniversitario… para qué decir, agotador como siempre, hubo un ensayo sorpresa, y además mi amiga con la que estoy siempre para pasar el rato en esas desgastantes clases, faltó y me dejó solo, sufriendo… quizás exagero un poco.”
El detective dejó su lectura, para hacer pasar de nuevo a Ignacio a la sala de interrogación. Ignacio estaba más tranquilo y había dejado de gemir, pero su cuerpo aún temblaba.
-Entonces, tú le mostraste el juego Slender, ¿no es cierto?
-Sí…
-¿Porqué lo hiciste?- preguntó el detective.
-¡¿Qué insinúa, que acaso quise hacerle algo malo a Felipe?!- había vuelto a alterarse.
-Ignacio, cálmate por favor, no estoy insinuando nada, son sólo preguntas de rutina…
-¡A la mierda con su rutina, jamás podría haberle hecho algo a Felipe, él me ayudó en los momentos que más lo necesitaba!... En cambio… yo… yo…- nuevamente Ignacio se puso las manos en la cara, se quedó quieto y guardó silencio.
El detective continuó leyendo:
“En la tarde de ese mismo día, decidí investigar sobre este tal Slender. Lo primero que averigüé fue que es una leyenda urbana, unos cuantos aseguran haberlo visto, pero hay pocas (por no decir ninguna) fotos, videos o grabaciones. Slender, Slender Man, Der Ritter, Él, el Operador son unos de los tantos nombres que tiene este personaje. La palabra "slender" significa esbelto y, además de su contextura, mide casi tres metros, viste con un terno, camisa blanca y corbata negra; en ese momento recordé al hombre que había visto en el funeral de mi abuela, la descripción era perfecta… al rato encontré una foto de él y un escalofrío horrible descendió por mi espalda… era la foto de unos niños jugando con Slender en medio de ellos, mientras que él estaba apoyado contra un árbol, exactamente como lo había estado en el funeral de mi abuela… se dice que el fotógrafo que tomó la foto, desapareció tiempo después de sacarla… Me aterré, pero era muy excitante el tema, así que seguí investigando para llegar al fondo de esta “leyenda urbana”, la cual ya no parecía una leyenda para mí.
Luego de un rato investigando, descubrí que Slender hacía desaparecer personas. Sus razones son desconocidas, al igual que su forma de hacerlo y el paradero de las personas secuestradas. Según lo que se sabe de sus habilidades es que puede sacar más extremidades de su espalda y alargar sus brazos a voluntad. Otra habilidad, que no se sabe si es con intención o solo una “causa de su presencia” es que los aparatos electrónicos comienzan a fallar cuando él se encuentra cerca.
A medida que iba ahondando en los misterios de este personaje que había conocido hace poco, comencé a sentir como si todo esto no fuese una simple leyenda urbana y estaba aún más seguro que antes de que esto fuera real; después de averiguar sobre algunos artistas que retrataron a Slender, me di cuenta de que, aparentemente, no sólo yo lo había visto, sino que además en la antigüedad, hacia el año 3200 antes de Cristo, se encontraron murales egipcios, donde se veía retratado un “ente” que se asemejaba de increíble manera a la descripción de Slender; también, alrededor del año 1540 se encontró un grabado en madera el cual ha confundido a muchos historiadores desde que se encontró en 1880 en el castillo Haltsberg. En esta imagen se distingue claramente el estilo de grabado de un artista de esa época llamado Hans Freckenberg; su estilo consistía en retratar la anatomía humana… había algo inusual en esta imagen… en este grabado, el estilo difería radicalmente del resto de los trabajos de Freckenberg. El personaje que aparece a la derecha de la imagen, se asemeja a un ser humano con un físico esquelético y largas extremidades dobladas en extraños ángulos; además, de este personaje emergen otras dos extremidades aparentemente de la espalda… Esto sólo significa una cosa para mí… los pocos que lo han visto y han vivido para contarlo, han sufrido un trauma tan horrible que se sienten obligados a advertir al resto del mundo. Para mí, esto era suficiente… Slender era real… Y la pregunta aún rondaba en mi cabeza: ¿Qué hacía Slender en el funeral de mi abuela?
Llamé a Ignacio, pero tenía el celular apagado; llamé a su casa y me dijeron que había salido hace tan solo unos minutos, y que venía a mi casa. Eso me tranquilizó mucho. Oscurecía. Subí a mi pieza para descansar y distraer mi mente, aprovechando que esperaba a Ignacio. De pronto, vi una foto mía y de mis hermanitas en un día de campo; me trajo buenos recuerdos hasta que, lo vi… estaba parado bajo el mismo árbol en el que estábamos nosotros, casi tocándonos. Mis hermanas no estaban en casa, de hecho, yo estaba solo en la mía… ellas se encontraban donde mi abuelo. Llamé enseguida para preguntar por ellas; mi abuelo me dijo que dormían plácidamente; le agradecí y le deseé buenas noches.

Me acosté en mi cama y sonó mi celular a los pocos minutos… Era Ignacio:
-¿Aló?... ¿Aló?- pregunté dos veces, y nadie contestó, había mucha interferencia.
-Sal…hi…ta…fuera...- no entendí que quiso decir.
-¿Qué pasa Ignacio?
-¡Sal de ahí, está afuera!- gritó…
En ese momento se cortó el celular…
Las luces comenzaron a parpadear hasta que se apagaron
Esto no podía estar sucediendo.
Rápidamente tomé una hoja de cuaderno y comencé a escribir esta nota…
La desesperación corre por mis venas… acabo de mirar por la ventana y ahí está, junto a la puerta de entrada mirándome fijamente con su rostro sin ojos ni boca.
Temo sobre qué pasará ahora, mi celular no sirve, no puedo llamar a mis padres, mi computador probablemente tampoco sirva y no me atrevo a bajar…
No sé qué hacer… no puedo salir de mi casa… no tengo escapatoria y él está ahí afuera de mi puerta, listo para cumplir su cometido… Escucho golpes en la puerta, como si quisieran derribarla…
Solo espero que…”

La nota estaba rota en esa esquina y termina, aparentemente, ahí.
Felipe desapareció el 1º de Septiembre, sin dejar más que una nota explicando qué sucedió en sus últimos tres días.
El detective siguió investigando sobre este caso y luego de un mes, se encontró el trozo faltante de la nota… decía lo siguiente:
“…cualquiera que lea esta nota sepa… Slender existe.”

El paradero de Felipe aún es desconocido.





Martín Castro Ferreiro 2012

7 comentarios:

  1. está bien bueno, pero me molesta un poco que la nota sea tan larga y con tanto detalle, siendo que el compadre estaba a punto de ser agarrado por Sman. demás eso podría arreglarse si lo conviertes en un diario o bitacora, que parta como "29 de agosto" blabla "30 de agosto" blabla y en el 1 de septiembre lo de que esta afuera y es real...demas agreagarle algo como que era la octava nota que no lograron encontrar mientras jugaban
    aparte de ese detalle, me gusto bastante

    pd. slender significa muy flaco para lo altura que se tiene

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  2. wooow estay cuatico maaax! si coincido con domingo.. podria ser una bitacora de 7 días y q el trozo q se perdió sea el octavo!

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  3. me gusta mucho la idea pero tambien encuentro que es muy largo, me parece que es por detalles innecesarios como la amiga del preu que no llegó o la foto de sus hermanas.
    lo otro que me pasa es que al final cuando dice que escribio la nota antes de que slender apareciera yo me pierdo, siento que es demasiado larga para lo que me imagino fueron pocos minutos.
    creo que es muy editable pero tiene potencial :)

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  4. Jajajaja gracias por los comentarios, este lo hice en III medio y tambien ganó un concurso pequeño en mi colegio, era como pa q lo vieran noma jajaja pero se agradecen los feedback :)

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  5. Martin:
    Estoy de acuerdo con los comentarios previos, usar un diario resolvería esa contradicción.
    También quisiera comentar que me parece que no es creíble que el detective lea todo esto MIENTRAS entrevista a Ignacio. Tiendo a pensar, en general, que la entrevista a Ignacio, tal como está armada, no aporta mucho. El unico plus es que da una atmósfera detectivesca interesante pero que no se desata.

    Lo que está súper bueno es la tensión, sí llega al lector. La idea también es buena.

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