viernes, 15 de abril de 2016

El Retorno

Siempre había escuchado que sería raro ver a su pueblo de nuevo.

Tenía sentido, en realidad. No había ido mucho más lejos de su pueblo que a la capital, apenas había salido de su región. De la nada se había ganado la beca y en un par de semanas que pasaron volando se encontraba en barco camino al viejo continente. Había sido una experiencia increíble, una oportunidad de ver al mundo, y ahora volvía a sus humildes tierras, ciertamente un hombre distinto.

Desde la desolada cubierta veía el horizonte, en busca de tierra firme, como seguramente Colón había hecho siglos atrás. A sus pies yacía un cigarrillo apenas fumado: el viento hacía prenderlo imposible. Recordaba con nostalgia las múltiples aventuras que había tenido en su barrio al crecer, pero algo de nervios se mezclaban en su proceso mental. ¿Lo reconocerían sus amigos, sus vecinos, sus hermanos? Cuando se había ido, el menor tenía dos, ¿tendría algún recuerdo de él? Decidió deshacerse de ese pelo facial europeo que había trabajado por tantos años, no quería correr el riesgo de que no lo reconocieran al verlo.

Un marinero pasó corriendo a su lado mientras su nerviosismo aumentaba. Habían pasado seis años desde que veía a su familia. Ni él ni ellos tenían los recursos para hacer el viaje, la beca solo le daba para viajar una vez. Se habían escrito constantemente, y él había recibido fotos de sus hermanos, pero no era lo mismo. ¿Qué iba a decir cuando los viera? ¿Hola, qué tal, soy tu hermano mayor que no ves desde que balbuceabas tus primeras palabras, mucho gusto? Sus padres eran otra cosa entera. Su papá había sufrido un infarto y todavía caminaba con dificultad. ¿Sería muy raro ver al hombre a quien siempre admiró, orgulloso e imponente, reducido a cojear como un viejo?

El barco le pegó un remezón, sacándolo de sus negros pensamientos. Se burló de sí mismo, que grave se ponía a veces. Todo iba a estar bien, iba a ser un placer ver a todos de nuevo. Otro remezón sacudió el barco entero, seguido de un fuertísimo crujido.


Sin mucho aviso, y todo sucediendo muy rápido, el agua fue finalmente lo único que podía ver.

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