martes, 9 de junio de 2015

Lacayda: prólogo



Prólogo






Cuando duendes, hadas, elfos, gigantes, trolls y toda criatura consciente se alejó de los humanos para siempre, sé levanto una autoridad entre ellos. Y es que cundía tal caos que una crisis mayor que la producida por el nacimiento de la humanidad parecía cernirse sobre las cabezas de los indignados rebeldes. Esta autoridad correspondía nada más y nada menos que a las Lacaydas, odiadas por muchos eran consideradas las culpables del nacimiento de la raza más destructiva del mundo; los hombres.


Las lacaydas se definían como un intrincado conjunto que razas que incluían entre otros a Sirenas, licántropos, centauros y vampiros, poseían todas ellas una mitad humana, genética que de algún modo derivó en las inconscientes criaturas que representaban la humanidad.

 Sin embargo las Lacaydas eran las únicas capaces de tomar las riendas de un mundo que debía, o someterse a los egoístas, autodestructivos, violentos y desconsiderados humanos, o alejarse por siempre de ellos a riesgo de perderlo todo. 


El consejo de Lacaydas ocultó a los hombres toda la sabiduría milenaria que poseían y selló la entrada a esta aborrecible especie a todo sector habitado por otras criaturas conscientes, pasaron así varios cientos de años y aquellos parajes más hermosos de la tierra, alejados del fuego, guerra y ambición, permanecieron intactos bajo la supervisión lacaydana. 


Sin embargo entre los rebeldes comenzó a gestarse un recelo tan profundo, que las bases de esta nueva sociedad  se tambalearon con furia. Una masiva cacería de hombres por parte de las criaturas mágicas con el solo objetivo de destruir a quienes les habían robado su libertad, su hogar e incluso su familia, fue el culmine de todo un movimiento rebelde contra el sistema de auto confinamiento. Fueron periodos oscuros, siniestros, donde la magia se confundía con la negrura del alma humana y quienes antes condenaban esa extraña oscuridad propia del hombre, hoy se bañaban en ella cobrando venganza de los hijos, nietos, e incluso bisnietos de aquellos humanos que hace cientos de años habían arrasado con tierras y vidas que no eran suyas.


El consejo Lacaydano a pesar de su responsabilidad se mantuvo a un lado, observando cómo sus gentes antes pacíficas, dejaban en la miseria a una especie débil e ignorante. Todos ellos habían vivido en el momento en el que dejaban a los humanos por su incapacidad de aprender a separarse del mal, vivían también hoy para ver a ese mismo mal apegarse con fuerza a las conciencias de los poseedores de magia más resentidos e iracundos, que a pesar de los muchos años que habían pasado continuaban alimentando el rencor y la sed de venganza.


No fueron las Lacaydas ni menos los seres mágicos subordinados los que acabaron la matanza y la tortura, cuando las fronteras entre ambos mundos se desdibujaban de tal modo que parecía jamás volverían a existir, un grupo formado con los últimos descendientes de una extraña raza llamada los Nata-ha bloqueó la frontera mágica; fue un poderoso conjuro el que solidificó las puertas a lo que era antes un mundo de paz, muchos atrapados entre los humanos nunca encontraron el camino de vuelta a esa tierra intacta de destrucción, condenándose a vivir por cientos de años hasta su muerte entre la pestilente miseria. Quienes quedaron al interior de la frontera verían como su mundo se transformaba ahora en una bóveda de doble candado, donde ni los hombres ni las criaturas mágicas podrían superar la frontera evitando la sed de destrucción que ambas existencias habían demostrado poseer.

Los Nata-ha, pálidas criaturas de fantasmagórica apariencia, no poseían a diferencia de muchas de las otras especies mágicas, una vida que superara los veinticinco años y tras este periodo el grupo de cinco individuos que sellara para siempre el destino de los mágicos murió sin dejar más descendencia. 


Tras su muerte una inesperada tiniebla cayó sobre las conciencias de los mágicos, los rumores de aquel entonces contaban la existencia de cinco dijes de piedra, cada uno perteneciente a uno de los difuntos Nata-ha, ocultos entre los humanos, unidos podrían nuevamente abrir las puertas que mantenían separado a nuestro mundo. 


Pero tal era el pánico que provocaba en la población mágica los recuerdos de las masivas torturas a los humanos que los Nata-ha y sus misterios pronto se sumergieron en un profundo e impenetrable tabú. Lo que en un principio era solo una condena social a quien si quiera mencionara a estos antiguos hechiceros, se transformó en ley cuando los Lacaydas retomaron el poder tras veinte años de desorden, oscuridad, escases de alimentos, miedo, miseria y muerte que surgieron de forma posterior a la muerte del último Nata-ha. Quien si quiera mencionase sus nombres, quien si quiera insinuase su pasada existencia, sería castigado y su magia racionada más aún de lo que ya estaba. Ese periodo sería olvidado y enterrado en la fosa de la historia, los Lacaydas se encargarían de ello, nunca perdonarían el que los Nata-ha robaran su magia y los relegaran al final de la pirámide jerárquica como castigo por no haberse pronunciado en el conflicto con los hombres.


 Con los años la historia del mundo perdido de los mágicos fue callada por todos quienes la vivieron y conocieron y la leyenda de los dijes de piedra se perdió en los recovecos del tiempo.

A pesar de los conjuros que los Nata-ha impusieron en su momento, cada cierto tiempo un hombre, hembra o macho, traspasaba la frontera sin saberlo. El linde mágico que lo apartaba cedía contra un alma no intoxicada por la oscuridad, sin embargo el gran peso mágico que circundaba en el aire terminaba por enloquecerlo hasta condiciones muy cercanas a la muerte. Nadie salvo las Lacaydas tenían conocimiento de estos extraños cruces, se encargaban de sus propietarios antes que una criatura subordinada volviese a tener contacto con los sucios recuerdos de la guerra y con ello la pared que los separaba del resto del mundo.


Nunca el portal se abriría en sentido contrario y la única esperanza de libertad recaía en unos dijes de piedra de los que nadie podía hablar hasta ahora.


3 comentarios:

  1. Esta muy muy bueno, pero para darte mis observaciones prefiero hacerlo en persona y con el cuento en mano! Para q no se me escape nada. Aún así, lo encuentro genial, me es posible imaginarlo como un cortometraje y creo q eso es muy importante.

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  2. esta muy buena la historia y el mundo que creaste. Se paso tu imaginacion!!

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  3. Que buena, me tinca mucho!! Te felicito y quiero leerla!!

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