Cada vez
que estoy contigo, siento un poco de nostalgia.
Es raro, la
nostalgia se siente por cosas que uno extraña. La infancia, un ser querido que
ya no está, épocas más simples. Antes de la eterna complejidad e incesante
marea de un mundo que parece nunca callar y que no nos deja bajarnos de él. No
soy ningún ignorante respecto a esta sensación, ya somos viejos amigos a estas
alturas.
Pero no es
esa la que me visita cuando estoy contigo.
Es en
escuchar tu risa, no muy femenina pero por lo mismo con la marca de
autenticidad. Por pasar horas y horas contigo sin percatarme del paso del
tiempo, de cómo estar contigo me hace olvidar esa angustia que cuelga sobre mí
a diario, es en momentos como esos, y sobre todo la reflexión después, que le
pongo nombre a lo que siento.
Es
nostalgia, por un amor que nunca fue.
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