El sueño
Otro borrón más, otro sorbo de
café y volver a interpretar la obra que estaba componiendo. Así habían estado
siendo las noches Julio Pastene, un
joven músico compositor, que se encontraba ensimismado en la búsqueda de una
melodía perfecta. Está obsesión había comenzado una mañana cualquiera tras
haber soñado con la pieza perfecta. Si bien había logrado recordar gran parte
de la melodía, había ciertas notas que no calzaban con esa sensación fantástica
que le había producido su sueño. Así comenzó una búsqueda incesante por
recomponer aquella canción que se le había revelado en su inconsciente.
Escribió, reescribió, probó distintas combinaciones de notas y acordes, y poco
a poco fue logrando materializar su sueño. Sin embargo, ya en los últimos
días se había estancado en encontrar la
última nota, nota que por lo demás debía marcar el climax de su obra, la que
debía de desatar la euforia de la canción, aquella nota que debía crear esa
sensación de cosquilleo en la piel y que por lo demás debía ser la nota que le
daría la magnanimidad correspondiente y merecedora.
Julio Pastene desapareció al cabo
de unos días. Unos vecinos, preocupados y curiosos por saber del paradero de
Julio, dieron aviso a carabineros de que Julio estaba desaparecido. Así
entraron en su casa, la cual estaba hecha un desastre por dentro, y comenzaron
a revisar por alguna pista que les pudiese ayudar a encontrarlo. Encontraron así,
sobre el piano, las partituras en las que había estado trabajando Julio,
titulada “Apology Somniis” (Apología a los sueños).
El caso de Julio Pastene comenzó
a volverse famoso, y aun más cuando un músico pidió las partituras para
interpretar la obra. El impacto de la obra fue tal, que la obra se volvió todo
un éxito en los teatros. El público quedaba estupefactado cada vez que se
repetía la obra, sin importar el público que fuese, siempre se lograba el mismo
efecto emocionante en el espectador.
Crecía la leyenda de Julio
Pastene, el compositor que se desvaneció en la composición de su obra. Eran
muchos los rumores de su paradero, pasando por teorías de secuestros hasta
abducciones alienígenas, rumores que fueron acallados cuando Julio Pastene
volvió a su casa. Su aspecto era espantoso y peor aún era su olor. Pelo largo y
roñoso, una barba sin cuidar, ropa que parecían harapos, la piel sucia y por lo
demás lucía un aspecto un tanto enfermizo. Cuando se supo de su existencia, su
casa rápidamente fue invadida por las multitudes; prensa, policías, amigos y
muchos curiosos. Así pasaron unos días hasta que finalmente se dio a conocer
una entrevista que se le hizo. La respuesta más sorprendente fue sin duda la
que hacía referencia a que opinaba de su gran éxito, a lo que respondió: Esa obra es solo una sombra, una farsa, una
ilusión de otra ilusión. Hay una nota entremedio de la canción que no existe,
que solo existió dentro de mi sueño, así como muchas otras notas que suenan
forzadas por querer materializar lo visto en mi sueño.
"Hay una nota entremedio de la canción que no existe..." encontré potente esa imagen, sentí como que un sueño puede dar un sentimiento tan poderoso, que no existe nota que pueda volver el climax del trabajo humano, que puede haber sido realizado a la perfección, lo suficientemente alto para alcanzar lo que representa el ideal de un sueño. Un trabajo magistral podría no ser más que la ilusión de haber alcanzado lo que desde el principio era solo una iusión poder alcanzar. Ese "algo" que nunca nos puede dejar completamente conformes con nuestra creación y que el autor no puede si no sufrirlo en silencio o terminar con pelo largo y roñoso, piel sucia y aspecto enfermizo.
ResponderEliminarSaludos :D
Gracias Gabriel! Siempre tan perspicaz!
Eliminarbuhh pensaba que era una persona externa y me emocioné
EliminarMe gusta mucho el misterio de esa nota, el hecho de que logre fama y otras cosas con un mero sustituto de ella... me lleva a pensar hasta donde llegaría si pudiera encontrar esa nota... sin embargo, quizás lo importante no es encontrar esa nota, sino que la obra completa que la acompaña, materializa esa nota en cada persona, y esa nota existe de manera distinta para cada persona, incluyendo a Julio.
ResponderEliminarMe gustó mucho Cote, Gz!
Coincido con Martin!
ResponderEliminarMuy enigmático, Cote. Lo encontré curioso, atractivo. Me pasó esto: iba saliendo del cuento, quería chismear el final pero rapidito para volver a la vida normal, pero el autor me agarró por atrás y me retuvo allí, frente a ese párrafo final, sin poder huir.
Me provocó ver esa nota, sentir esa ficción. Nos quedamos en su lugar con tu relato, con lo que dice y con lo que calla!
PS: Vivan los comentarios de Gabriel!
Brigido. Simplemente brigido, me encantó. No se que mas decir.
ResponderEliminarCritica Comida: Ese bombón en la caja de el cual se encuentra solo uno y buscas otros que sepan igual.
primera vez que estoy tan de acuerdo con tu crítica culinaria
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