- Cálmate. En lugar de perder tiempo maltratando tu escritorio, vámonos rápido a la escena del crimen. -dijo Jason mientras se ponía su chaqueta. Tomó su arma, las llaves del auto y su agenda. Terminó de cerrar su chaqueta y se dirigió a la puerta.- ¿Vienes?
- ... -el detective estaba en completo silencio.
- ¿Matt? -preguntó otra vez.
- Voy -dijo tranquilamente mientras tomaba sus implementos.
No tardaron más de treinta minutos en arribar: una fábrica de pesticidas abandonada ubicada en las afueras de la ciudad. Casi todo el departamento de Investigación ya había llegado y profanaban con sus instrumentos y procedimientos la escena del crimen. En el centro del cuarto de máquinas, yacía el cuerpo de una mujer completamente desollado, con una incisión en su abdomen y dos en el tórax.
- ¿Es él, no? -preguntó Jason mientras sacaba un pañuelo de su bolsillo y se tapaba la boca y la nariz para capear el desagradable olor.
- Así parece, si los forenses determinan que los tres cortes son de un cuchillo carnicero poco convencional, es definitivo -contestó Matt, mientras se inclinaba sobre el cadáver para analizarlo mejor-. Aunque creo que eso no será necesario -susurró mientras fijaba su mirada en los cortes de la víctima-.
Las incisiones eran de siete centímetros de largo, y el tejido muscular estaba separado casi perfectamente. La que estaba ubicada en su abdomen, se extendía a escasos milímetros por debajo del riñón derecho. Las otras dos pasaban justo por entre medio de las primeras tres costillas, uno sobre el otro, pero sin llegar a los pulmones y relativamente lejos del corazón.
- Está practicando... -pensó mientras se pasaba la mano por la barbilla-.
- ¡La encontré! -gritó Jason desde un rincón de la habitación-.
Matt se levantó, y se dirigió a su asistente. Al mismo tiempo, hizo una seña al personal de forenses para que retiraran el cuerpo para su posterior autopsia e identificación.
- Bien hecho "Jay", por eso te elegí. -dijo Matt mientras golpeaba su hombro afectuosamente.
- Sólo porque fui el mejor en mi clase optativa de "Descifrando Enigmas". Y no me digas "Jay" -contestó en tono bromista, mientras quitaba la mano de Matt de su hombro y le enseñaba el mensaje-.
El mensaje estaba escrito con pluma, en una hoja de papel doblada y manchada con sangre, arrancada de una agenda común y corriente. Decía: "Cada vez más cerca Detective Loafe, pero no lo suficiente. Dígame, ¿extraña a su esposa y a su hijo?"
- ¡Maldito bastardo hijo de perra! -gritó Matt mientras pateaba una de las maquinas que agregaban el veneno a los pesticidas. Sacó rápidamente su celular y comenzó a marcar.
- Está tratando de provocarte Matt, no te dejes influenciar -le dijo Jason para intentar calmarlo-. No hagas algo de lo que después puedas arrepentirte.
- ¡Ese desgraciado sabe de mi familia Jason! -gritó desesperado mientras esperaba el tono en su celular.
El celular marcó por un largo rato, pero no hubo contestación. Matt comenzaba a desesperarse. Llamó nuevamente.
- ¿Liz? -dijo sofocado.
- ¿Qué quieres ahora Matt? -contestó su ex esposa del otro lado.
- Y-yo no... Es q-que... -tartamudeó aliviado el detective.- Este... ¿Cómo estas, eh? -preguntó finalmente.
- Matt, no puedo creer que hagas esto. Ya es bastante difícil tener que mantener y educar a un hijo sin ayuda para que además su supuesto padre llame con falsa preocupación luego de 6 meses -dijo fríamente Lizzie.
- ¿Como está él? ¿Puedo hablarle? -preguntó ansioso.
- Le preguntaré si quiere hablar contigo -contestó sin darle mayor importancia.
- ¿Papá? -dijo la voz de un joven.
- ¿Daril? -preguntó emocionado-. Hijo, ¿cómo has estado?
- Muy bien, hace tiempo que no sabía de ti. ¿Estás en un caso nuevo? ¿Has resuelto alguno? -preguntó curioso.
- Así es, en estos últimos meses ya he atrapado a tres. En este momento estoy investigando a uno nuevo. ¿Y a ti como te ha ido? -preguntó esbozando una sonrisa.
- ¡¿Tres?! En tan solo seis meses... Eres increíble. Me ha ido estupendo, de hecho, entro a la Universidad el próximo mes. -contestó orgulloso.
- Me alegro mucho Daril, espero poder verte pronto -dijo emocionado Matt.- Tengo que irme hijo, cuídate mucho.
- Tu también Papá, gracias por llamar -se despidió Daril.
Matt colgó su celular, se secó los ojos y se encaminó al auto junto a Jason. Habían pasado seis meses desde que se había separado de su mujer y no la había visto ni a ella ni a su hijo desde entonces. Lizzie no soportó el exceso de importancia que Matt daba a su carrera como detective profesional y terminó la relación. Era el mejor detective que la ciudad había tenido, a los 43 años ya había resuelto 30 casos en los cuales no hubo más víctimas que la inicial con la cual el asesino se hacía ver. Sin embargo, en el caso actual, tres víctimas además de la primera han sido confirmadas. La primera fue una compañera de Colegio, la segunda era una ex novia y la tercera una de sus compañeras de clases en la Universidad. Todos los cuerpos coincidían en que eran mujeres, estaban desollados de pies a cabeza, tenían cortes en su cuerpo que apuntaban a un punto vital y las víctimas conocían al Detective. La cuarta víctima no sería identificada hasta dentro de unas horas, luego de la autopsia y el análisis de dentadura.
De vuelta en su oficina, comenzaron a atar cabos, comenzando por los mensajes en las cinco notas, todas encontradas por Jason en la misma escena del crimen, que el asesino les había dejado:
1- "Dígame Matt Loafe, ¿qué es ser un Detective? Atte. El Afilador"
2- "¿Cómo se siente el haber fallado en salvar la vida de una persona, Detective Loafe?"
3- "Los medios ya reconocen la existencia de El Afilador. ¿Qué hay de usted?"
4- "Estoy muy cerca Detective Loafe, ya es tiempo de que cruce."
5- "Cada vez más cerca Detective Loafe, pero no lo suficiente. Dígame, ¿extraña a su esposa y a su hijo?"
- Definitivamente "El Afilador" lo conoce, jefe. La pregunta es qué quiere de usted -comentó Jason mientras estudiaba las locaciones de los asesinatos en los mapas de la ciudad.
- Lo sé, "Jay" -dijo mientras se frotaba los ojos y tomaba un sorbo de café-. Es sólo que no me explico quién puede estar hacien-.
- ¡Matt, ven a ver esto! - interrumpió Jason-. ¡Rápido!
- Ya voy, ya voy -dijo al levantarse de la silla-. ¿De qué se trata?
- Las locaciones... ¡Ahora son cinco! -dijo entusiasmado Jason.
- ¿Y a mí qué con eso? -preguntó sarcástico.
- Si las une todas, obtiene un pentágono, ¿no es así? -explicó Jason.
- Eres un genio "Jay" -dijo aún más sarcástico.
- Lo sé, pero ese no es el punto aquí. ¿Recuerda la cuarta nota? Bueno, pues quizás se refiere a "cruzar" estas líneas, y no unirlas por los bordes. Si las cruzamos -comentaba emocionado Jason- obtenemos una estrella de cinco puntas. Y en el centro de la estrella está-
- Mi casa... -interrumpió horrorizado el detective mientras dejaba caer su tazón de café-. ¿Cómo diablos se te ocurrió esa asociación "Jay"?
- Creo que no entiendo su pregunta jefe -dijo incrédulo.
- ¡¿Qué como diablos asociaste las notas con las locaciones?! ¡¿Y cómo encuentras siempre tú las notas del asesino?! ¡¿Y cómo-
El teléfono de la oficina interrumpió al detective. Matt y Jason se miraban fijamente y ninguno se movía de su sitio. El teléfono seguía sonando.
- Oye Matt, no se que estas pensando pero-
- ¡Cállate! Y no te muevas -advirtió mientras sacaba su pistola y le apuntaba a su compañero.
- Matt, por favor tranquilízate, no hagas algo de lo que puedas arrepentirte, yo no soy "El Afilador", te lo juro. Te admiro por tu trabajo y disfruto trabajando contigo -dijo desesperado.
- Contesta el teléfono "Jay" -ordenó.
- De acuerdo -accedió mientras tomaba el teléfono-. Habla Jason... Sí... Sí... De acuerdo, gracias. -colgó.
- ¿Quién era? -preguntó impaciente.
- Forenses; identificaron el cuerpo. -contestó agachando la cabeza.- Era Jill... -dijo llevándose las manos a la cara.
- ¿Qué? ¿Tu esposa? Pero... ¿Cómo es posible? -divagaba Matt mientras bajaba su arma.
Jason se tiró al piso y comenzó a llorar en silencio. Matt se acercó a él y lo abrazó. Luego de unos minutos, lo ayudó a levantarse y lo llevó a la enfermería. Lo recostó en una camilla y lo dejó al cuidado de una enfermera. Volvió a su oficina, y revisó los planos. Definitivamente la estrella indicaba su casa. Intentó llamar a Lizzie, pero no contestó. Tomó sus cosas, se equipó con un chaleco antibalas y partió rumbo a su casa.
Al llegar, estaban todas las luces apagadas. La puerta de entrada estaba asegurada desde adentro. Sacó su arma y su linterna, y entró por la fuerza pateando la cerradura hasta que cedió. Lentamente caminó por el pasillo de entrada. Se asomó a la sala de estar; nada. Se dirigió a la cocina y se percató de un cajón ligeramente entreabierto. Lo abrió: faltaban dos cuchillos carniceros. Respiró hondo y continuó. Fue a su dormitorio; nada. La pieza de su hijo; nada. Sólo quedaba el sótano. Lentamente abrió la puerta del sótano, y bajó las escaleras. Se percató de que había una luz encendida. Silenciosamente se asomó por el marco de la entrada a la habitación del sótano. En ese momento, sus pupilas se contrajeron, sus ojos se llenaron de lágrimas y su corazón se detuvo por unos instantes, al ver el cuerpo de su esposa en una piscina de sangre y el de su hijo sobre ella. Dejó caer su arma, su linterna y cayó sobre sus rodillas.
- No, no, no, no, no, no.... -murmuraba mientras trataba de encontrar alguna explicación para lo que estaba ocurriendo-. ¡¿QUÉ TE HICE, MALDITO?! -gritó desesperado-. Pero... Esto no está bien... -pensó Matt-. Los cuerpos... Aún tienen piel... ¡Eso significa que el bastardo sigue aquí!
Se levantó rápidamente con su arma y su linterna. Rodeó los cuerpos de sus seres queridos, y comenzó a buscar algo que pudiera indicar que "El Afilador" seguía en la casa. Finalmente lo encontró: en una mesa de trabajo había un espejo viejo, una bolsa de basura, una agenda y un cuchillo carnicero manchado de sangre. Se acercó y tomó la agenda. Horrorizado vio como toda su información personal y la de las víctimas estaba cuidadosamente resumida en todas las páginas... Hasta que llegó a la última. Era la nota que dejaría el asesino esa noche: "Sabe usted, Detective, ¿qué es un Anagrama? El Afilador".
Al finalizar de leer el mensaje, levantó la mirada y vio a través del espejo una figura umbría que se acercaba amenazante. Al darse vuelta, sólo sintió el cuchillo hundirse en su pecho, pasando directamente por su corazón, de lado a lado.
- Estuviste muy cerca, Papá.
Incréible, me llama mucho la atención lo gráfico o visual que eres. También en El Coloso, lo recuerdo. Te gusta dibujar ciertas imágenes claras para que se entienda tu cuento. Acá la del pentágono / asterisco fueron muy importantes para el cuento y muy bien logradas. Me tuviste LITERALMENTE dibujando los puntos para entender y sorprenderme. Muy bien logrado!
ResponderEliminarEl cuento está perfect, realmente está excelente, de gran nivel.
Una sugerencia menor: siempre los cuentos criminalísticos se asocian con EUA, tú replicaste sus posibles nombres Jay, Jill, Matt, como se espera. Pero me parece que podría ser interesante que esto sea en Argentina o Chile, que nombres latinos den una familiaridad extraña dentro de este clásico género. No sé si funcione, pero encuentro que puede interesante probar.
Felicidades!!
esta bien bueno!! muy logrado la novela negra y perfectamente pensado ese final inesperado. me encanto la idea del anagrama
ResponderEliminarYo soy de los que tiene el gusto por dejar que el lector intuya ciertas cosas dentro del cuento, siento que la frase "Matt colgó su celular, se secó los ojos y se encaminó al auto junto a Jason. Habían pasado seis meses desde que se había separado de su mujer y no la había visto ni a ella ni a su hijo desde entonces." es innecesaria, pues la apatía de la esposa y 'han sido 6 meses' dejan todo bien claro.
ResponderEliminarY además, no hubiera puesto la última linea que revela la identidad del asesino, permitiendo que el lector busque entre los nombres de los personajes despues de terminar, acentuando el detectivesco al permitir que lector se convierta en un participante mas activo de la historia.
Yo creo que el problema que siento es que esta es una idea para una novela corta. Varios personajes con sub-historias que no se llegaron a desarrollar, como Jay, las 4 previas víctimas, la relación con Liz y que fue lo que llevó al divorcio, pero lo mas importante: Poder entender al asesino, y explorar su motivación a hacer esto.
El detallín tonto que me gustaría apuntar sería que si vas a usar nombres en inglés, en un ambiente que habla en inglés, que el Pseudónimo del asesino este en inglés otra vez. Me hace algo raro que un gringo justo elija un pseudónimo en español sin una buena razón.
Crítica Comida: Hamburguesa gringa. Cerda, llena de cheddar y una carne hypercondimentada. Despues de la primera quieres la segunda.
Si bien estoy de acuerdo con Feño con el tema del nombre (El Afilador me suena casi chistoso), encontré que el resto del cuento está perfecto...sólo decir que deberíamos agregarle la etiqueta de "Grandes Autores"...felicitaciones man
ResponderEliminarMaestro! Lo encontré buenísimo! Nada más que decir.
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