En la pradera a
las afueras del reino de Áster, dos armadas se preparaban para una inevitable
guerra, el mismo escenario de hace 3 años, pero esta vez, los generales serían
los primeros en enfrentarse. Justo antes de que el general del ejército de
Áster, Faoh, y el general del ejército de Berthum, Felgrand, comenzaran su
duelo, un Círculo de Invocación apareció entre ellos. Ambos retrocedieron, sin
bajar la guardia. Ninguno sabía si el círculo era obra de su contrincante, o
era algo externo. Una figura comenzó a materializarse. Faoh, sin dar crédito a
lo que sus ojos veían, sólo reaccionó guardando sus armas, inclinando una
rodilla y bajando su cabeza.
-
...Príncipe... Martín... Está
con vida... -dijo atónito, mientras la figura del príncipe que todo el reino de
Áster creía muerto, luego de perder su brazo y caer por el precipicio de la
Montaña Torán, aparecía frente a ellos.
-
Levántate, Faoh -dijo
mientras se acercaba al general- es una larga historia, pero no es el momento.
Y mi nombre no es Martín, es Ephraim.
-
¿Cómo lo supo? -preguntó
nervioso mientras se levantaba.
-
Deshice el hechizo que alteró
mis recuerdos, así que por favor, Ephraim está bien -contestó amigablemente.
-
¿Dónde está su espada
legendaria? -preguntó aún confuso Faoh.
-
¿Ignisber? La perdí... Pero
no hay de qué preocuparse, amigo mío -dijo poniendo una mano en su hombro,
esbozando una sonrisa- yo me encargo de Felgrand.
-
Pero señor, ¡no lleva ningún
arma! -aseveró Faoh.
-
Lo sé -contestó sin dejar de
sonreír- ¿Felgrand sigue teniendo las mismas armas legendarias?
-
Así es, señor.
-
Entonces, su espada manipula
el elemento hielo, su escudo absorbe la magia y su colgante cura sus heridas...
Muy bien, basta de preguntas -dijo mientras daba media vuelta- ¡Felgrand!
-
Príncipe de Áster, ¿asi que
sigues con vida? -dijo ligeramente asombrado.
-
Terminemos con esta guerra,
Felgrand, no tiene que morir más gente inocente -dijo Ephraim mientras se
acercaba al general enemigo.
-
Habiendo sido derrotado una
vez, sin armas, sin armadura y aun así, ¿me desafías? Eres menos inteligente de
lo que pensaba. Te derrotaré nuevamente, y luego a todo tu ejército.
Mientras se
acercaban, un aura negra y dorada comenzó a emanar del cuerpo de Ephraim. Sus
ojos cambiaron el color café oscuro de su iris por el mismo dorado claro de su
aura. Al ver esto, Felgrand inmediatamente retrocedió de un salto, blandió su
espada tres veces y proyectó ondas de hielo contra Ephraim. Éste desvió el
ataque, invocando una espada del mismo color de su aura. "Así que Magia de
Invocación..." pensó Felgrand. Ephraim se detuvo, apuntó su mano al
general y comenzó a disparar "Voltios Oscuros", la magia ofensiva más
simple. "Veamos como funciona ese escudo" pensó Ephraim. Felgrand
posicionó su escudo y absorbió todos los voltios. Ephraim detuvo su ataque, y
comenzó a correr en dirección a su enemigo. Este blandió su espada nuevamente,
pero además, reflejó todos los voltios absorbidos. Ephraim cambió de dirección,
para esquivar el contraataque y rodear a Felgrand. Con su espada desviaba y
cortaba los disparos, mientras esquivaba y bloqueaba las ondas de hielo. Sin
embargo, un voltio golpeó su mano y lo obligó a soltar su espada, lo que le
impidió bloquear una inminente onda de hielo que golpeó de lleno su estómago,
arrojándolo varios metros hacia atrás. "Con eso tendrá todos sus órganos
congelados" pensó Felgrand. La espada invocada por Ephraim se desvaneció.
Felgrand dejó su estancia de batalla y se acercó a Ephraim.
-
Nunca tuviste oportunidad,
príncipe -dijo Felgrand llegando al cuerpo inmóvil.- Acabaré con todo tu ejército,
y luego el reino de Áster se-
Felgrand no
terminó la frase, debido a un repentino y fuerte dolor en su espalda. Un corte
se extendía desde su hombro hasta la cadera. El cuerpo ya no estaba a sus pies.
Rápidamente se dio vuelta blandiendo su espada, pero fue bloqueado sin
dificultad. Frente a él se hallaba el príncipe, sin heridas y con su espada en
mano. Felgrand no entendía qué había pasado. Activó el sistema de protección de
su espada, y el aire comenzó a enfriarse a su alrededor. Ephraim notó esto y
retrocedió a la misma velocidad que se había levantado y atacado a Felgrand.
-
¡¿Cómo hiciste eso?!
-preguntó Felgrand, mientras su herida se regeneraba gracias al colgante y
desactivaba el sistema de protección.
-
Me levanté y te ataqué por la
espalda -contestó sarcástico Ephraim.
-
¡Mi onda de hielo te impactó
directamente, deberías estar agonizando con todos tus órganos congelados!
-gritó enfurecido Felgrand.
-
Tienes razón, recibí tu
ataque, pero no fue lo suficientemente fuerte para traspasar mi Aura y dañarme.
Sólo me empujó -explicó Ephraim.
-
¿Que significa eso? -preguntó
al mismo tiempo que su herida terminaba de curarse.
-
Mi Aura me hace inmune a la
Magia de bajo poder.
-
¡Eso es mentira, cuando te
golpeé la mano, soltaste tu espada!
-
No fuiste tú quien golpeó mi
mano, fue uno de mis voltios.
(3) Swordland -SAO
Felgrand
enfurecido, se levantó y reactivó el sistema de protección. El Aura de su arma
creó una barrera de hielo semi transparente que lo envolvió completamente.
"Primero habrá que encargarse del escudo... Espero que esto funcione"
pensó Ephraim. Tomó la espada con ambas manos y levantó los brazos hasta la
altura del pecho. Parte de su Aura se concentró en esta, hasta formar una lanza
helicoidal que, desde la mitad, se desenrollaba en 3 puntas con bordes
afilados. Ephraim se posicionó para arrojar la lanza, mientras Felgrand alzaba
su escudo. Ephraim apuntó, corrió una pequeña distancia y la arrojó. Al momento
de ser arrojada, la lanza se
enrolló sobre sí misma, dejando una sola punta. La
barrera de hielo no opuso resistencia, pero el escudo la detuvo. Sin embargo no
la absorbió. "¡¿No es Magia?!" pensó Felgrand utilizando todas sus
fuerzas para detener el impacto. Pero luego de unos segundos, la lanza perforó
el escudo, haciéndolo trizas y atravesando de lado a lado el hombro izquierdo
de Felgrand. El general soltó su espada y se tomó el brazo herido. Vio su
escudo legendario destrozado y miró al Príncipe.
-
¡¿Qué fue ese ataque?! -gritó
el general enemigo, mientras el colgante restauraba su hombro.
-
¿Sorprendido? -preguntó
sarcástico Ephraim.
-
¡Maldito! -gritó nuevamente,
mientras se preguntaba "¿qué era esa lanza?, ¿por qué tenía esa extraña
forma? Si no era Magia, pero tampoco un arma convencional, ¿cómo atravesó mi
escudo?"
Con su hombro
recuperado, Felgrand se incorporó y recogió su espada. "No permitiré que
me pongas en ridículo..." murmuró cerrando sus ojos y tomando con ambas
manos su arma. El pasto a su alrededor se cubrió de escarcha. La barrera de
hielo que lo cubría se tornó más densa. Pronto, la escarcha alcanzó los pies de
Ephraim. "Es Magia de Hielo muy poderosa; está congelando el Espacio, mi
Aura no podrá protegerme... Debo acabar con esta pelea pronto" pensó
Ephraim mientras invocaba dos espadas, una para desgarrar y otra para perforar.
Utilizando su máxima velocidad, comenzó a correr alrededor de Felgrand,
atacando con ambas espadas la barrera de hielo. Felgrand no podía seguir sus movimientos;
cada vez que intentaba contraatacar, Ephraim estaba golpeando la barrera a su
espalda. Era como si hubiera 3 enemigos atacándolo al mismo tiempo. Sin
embargo, Ephraim comenzó a ralentizarse. Hematomas habían comenzado a formarse
en su cuerpo debido a la exposición a la Magia de Hielo. La barrera comenzó a trisarse.
Felgrand giró, blandiendo su espada, y emitió una onda circular. Ephraim
retrocedió para esquivarla, se posicionó frente a Felgrand y rompió la barrera,
al mismo tiempo que este clavaba su espada en el piso. Logró destruir su
colgante, justo antes de que una enorme onda expansiva lo golpeara en todo el
cuerpo y lo arrojara por el aire; sólo alcanzó a cubrir su rostro y su pecho.
Ephraim de pie. Sin embargo, cayó sobre sus rodillas casi al mismo tiempo que
aterrizaba. Intentó levantarse, pero no hubo caso: sus extremidades y su
abdomen estaban completamente congelados. Comenzó a vomitar sangre.
"Maldición..." pensó mientras veía su cuerpo cubierto de escarcha. La
barrera de hielo de Felgrand se había recuperado. Hubo unos segundos de
silencio.
"No... Esto
no ha terminado..." El Aura de Ephraim comenzó a condensarse a su
alrededor, creando una armadura. Se levantó, aunque sus extremidades se
rompieran casi completamente en el proceso. Invocó las dos espadas y las juntó.
Calzaban perfectamente, y una nueva espada se había formado: su espada
legendaria Ignisber. Ephraim se dirigió al general enemigo. Cada vez que daba
un paso, algún músculo, órgano o hueso se trizaba. "¡Imposible, maldito
Príncipe!" pensó Felgrand mientras comenzaba a disparar ondas de hielo.
Estas rebotaban sin mover a Ephraim quien seguía acercándose. La desesperación
de Felgrand fue tal, que intentó huir, pero al darse la vuelta, se encontró
cara a cara con Ephraim. Este blandió su espada y destrozó completamente la
barrera de Felgrand. El general enemigo intentó golpearlo con su espada, pero
no era capaz de atravesar la armadura. Eventualmente Ephraim bloqueó la espada y
la rompió. Flegrand quedó con el mango
en sus manos mirando al príncipe que alguna vez venció, pero esta vez como un
enemigo invencible. "Él... Había ganado antes de empezar..." pensó
bajando los brazos y botando el mango. Finalmente, Ephraim tomó la espada con
ambas manos y atravesó a Felgrand por el estómago. "Quiebre Ignición"
murmuró Ephraim. La espada comenzó a vibrar y a calentarse, hasta quedar al
rojo vivo. "Esto no puede estar pasando..." pensó Felgrand.
Luego de un
destello, hubo una enorme explosión.
-
¡Clérigos, recuperen al príncipe!
-gritó Faoh mientras el ejército opresos huía- el resto, vuelvan a casa...